Nuevamente La Geopolítica
Autor: Juan Pedro Arocena.1
Juan Pedro Arocena reflexiona sobre el retorno de la geopolítica como eje de las relaciones internacionales y cuestiona la idea de que el comercio global había reemplazado definitivamente a la competencia por el poder territorial.
Si los soldados no han de cruzar las fronteras internacionales, las mercancías deben hacerlo. A menos que se le quiten las cadenas al comercio, caerán bombas del cielo.
Otto Mallery
Comercio, capitalismo e imperialismo
Una sentencia muy similar se le atribuye también a Frédéric Bastiat, un liberal francés del siglo XIX. Sucede que está muy extendida la idea de que las guerras son motivadas por intereses económicos que terminan creando los estados imperiales expansionistas. La escuela marxista desarrolla esta idea central: Rudolf Hilferding, El capital financiero (1910) y Lenin El imperialismo, fase superior del capitalismo (1916), entre otros. El imperialismo para ellos no es la mera avidez de conquistar o controlar territorios sino que está basado en la inevitable necesidad, intrínseca del sistema capitalista, de acceder a materias primas y, a la vez, generar nuevos mercados (colonias y seudo colonias) consumidores de bienes industriales. Esta idea central es la fuente de inspiración de la Teoría de la Dependencia, que colonizó la Economía Política de izquierda en nuestro continente desde la década de los 50 (Raúl Prébisch) hasta fines del siglo pasado, por lo menos, ya que aun alienta en organismos congénitamente dependentistas como la CEPAL.
La refutación del imperialismo económico
Mucho antes de que la historia reciente desmintiera esta tesis, y a poco de formulada, un autor, Joseph A. Schumpeter, discípulo heterodoxo de la escuela austríaca, refutó a la escuela marxista en 1919 en su libro “Imperialismo y clases sociales” anticipando la idea de que el capitalismo como sistema económico no sólo no necesita del imperialismo sino que tiende a hacerlo desaparecer. Algunas décadas después Raymod Aron, ya disponiendo de numerosos datos cuantitativos, en su obra “Paz y guerra entre las naciones” aportaría mayor contundencia en lo que finalmente la historia se encargaría de demostrar.
El triunfo de la globalización
En 1978 China comunista se abre al capitalismo, en 1989 cae el muro de Berlín y en 1991 colapsa el comunismo soviético. En las cuatro décadas que van desde 1980 a 2019, se verifica una reducción de la miseria material sin precedentes. La pobreza extrema mundial pasó de alrededor de un 42% de la población en 1981 a menos del 10% hacia 2019; nunca tanta gente (tanto en números absolutos como relativos) salió de la indigencia en tan poco tiempo. Subió la esperanza de vida global, la mortalidad infantil se desplomó y la alfabetización se generalizó. La Teoría de la Dependencia se enemistó para siempre con la realidad histórica. El único precedente comparable en lo que refiere a prosperidad, aunque sólo observable en el primer mundo, se registra en el período 1945 – 1973 que corresponde al proceso de descolonización de la posguerra. Para extender los beneficios a la aldea global fue necesario superar el colectivismo (1980 – 2019). La utopía liberal parecía hacerse realidad y en vez de ejércitos, fueron los gasoductos los que comenzaron a cruzar las fronteras de los sempiternos enemigos.
Sucedió lo obvio: resulta mucho más eficiente y barato comprar los recursos naturales a precios de mercado que obtenerlos para un estado nación imperialista a punta de lanzamisiles. En la paz se produce, se consume y se prospera. El capitalismo no necesita de la guerra ni de los estados imperiales. Fukuyama habló del fin de la historia, pero lamentablemente, se equivocó.
El regreso de la geopolítica
Porque en febrero de 2022 un autócrata, supremacista, paneslavista y ultraconservador, formado en la KGB y para quién el comunismo paró el reloj de la historia en 1917 cuando las potencias imperiales se disputaban territorios, se propuso consolidar a sangre y fuego la reimperialización de la gran Rusia, continuando un proceso expansionista que había comenzado algunos años antes con la anexión de Crimea. El término “geopolítica” que había caído en desuso, recobró actualidad. El dominio territorial, las zonas de control o de influencia, los patios traseros volvieron por sus fueros. El presidente Trump no es otra cosa que la respuesta de un Occidente que se debate entre un ideal y una realidad y que parece decir: “preferíamos la paz del comercio internacional pero también sabemos hacer la guerra”.
- Juan Pedro Arocena es Contador, Escritor e Investigador de las influencias ideológicas en occidente en los siglos XIX, XX y XXI. Forma parte del plantel docente de la Academia de Altos Estudios de Legado a las Américas para el primer módulo «Historia y Filosofía de las Raíces Humanistas de Occidente» en 2025 y 2026. ↩︎
