Declaración de Legado a las Américas: En apoyo al discurso del Secretario de Estado Marco Rubio
Conferencia de Seguridad de Múnich – 14 de febrero de 2026
Legado a las Américas
Movimiento continental de conciencia cívica y ética
Febrero de 2026
INTRODUCCIÓN
En momentos de inflexión de la historia, en un verdadero cambio de era, hay discursos que marcan un antes y un después. El pronunciado por el Secretario de Estado, Marco Rubio, ante la Conferencia de Seguridad de Múnich el 14 de febrero de 2026 es uno de ellos: una defensa valiente y conceptualmente profunda de aquello que ha hecho de Occidente un faro de libertad para el mundo.
Legado a las Américas, movimiento de conciencia cívica y ética conformado por organizaciones y ciudadanos de quince naciones del continente americano, tiene entre sus principios fundacionales la defensa del legado espiritual de Occidente, con origen en la tradición judeocristiana, en los grandes filósofos morales griegos, y en las revoluciones políticas que dieron lugar a las repúblicas democráticas, las monarquías constitucionales y los derechos inalienables del ser humano a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.
Por ello, nos sentimos profundamente identificados con las palabras del Secretario Rubio.
ALCANCE DE ESTA DECLARACIÓN
Es importante señalar que el presente apoyo se circunscribe al contenido ideológico y civilizacional del discurso de Marco Rubio. No constituye un respaldo a la política del presidente Trump ni a la política exterior de los Estados Unidos en su conjunto, país que, como toda gran nación, ha tenido aciertos y errores a lo largo de su historia. Lo que reconocemos es la evidencia histórica de que, sin Estados Unidos espiritualmente fuertes y comprometidos con los valores fundacionales de Occidente, la civilización occidental enfrenta un riesgo existencial.
1. La memoria histórica como fundamento
El Secretario Rubio abrió su discurso con un recordatorio poderoso de los orígenes de la Conferencia de Múnich, en una Europa dividida por el comunismo:
Cuando esta conferencia se celebró por primera vez en 1963, fue en una nación (o, mejor dicho, un continente) dividida. La línea divisoria entre el comunismo y la libertad atravesaba el corazón de Alemania. Las primeras vallas de alambre de espino del Muro de Berlín se habían alzado solo dos años antes.
Esta invocación de la memoria histórica resulta esencial: nos recuerda que la libertad nunca ha sido algo dado, sino una conquista que exige vigilancia permanente.
2. El triunfo de Occidente y la «peligrosa ilusión»
Rubio describió cómo la victoria sobre el comunismo soviético engendró una complacencia fatal:
La euforia de este triunfo nos convenció de un peligroso delirio: que habíamos entrado en “el fin de la historia”, que todas las naciones serían democracias liberales, que los lazos del comercio bastarían por sí solos y sustituirían a la nación, que el orden global basado en normas tomaría el lugar de los intereses nacionales y que viviríamos en un mundo sin fronteras donde todos seríamos ciudadanos del mundo.
Legado a las Américas comparte plenamente este diagnóstico. El mundo libre triunfó sobre el comunismo, pero a continuación construyó un mundo cada vez más secular que abandonó los valores originales de nuestra civilización: los valores perennes, la religión, la familia, el civismo y el patriotismo. La victoria material no se tradujo en una renovación espiritual, y esa es precisamente la brecha que nuestro movimiento aspira a cerrar.
3. La unidad civilizacional entre el Viejo y el Nuevo Mundo
Una de las afirmaciones más poderosas del discurso fue el reconocimiento de que Estados Unidos y Europa pertenecen a una misma civilización:
Estados Unidos y Europa pertenecemos juntos. Los EE. UU. se fundaron hace 250 años, pero sus raíces están aquí, en el Viejo Mundo. Los hombres que construyeron mi patria llegaron a nuestras costas con las tradiciones y la fe cristiana de sus ancestros, y con un legado sagrado: un vínculo irrompible entre este continente y su destino.
Somos parte de una civilización: la occidental. Estamos unidos por los vínculos más hondos que cualquier nación podría compartir, fraguados a lo largo de siglos de historia, fe cristiana, cultura, legado, idiomas y linaje compartidos, y también por los sacrificios que nuestros antepasados hicieron para la civilización común que se nos legó.
Esta visión es la misma que animó a Winston Churchill a esperar al Nuevo Mundo para triunfar sobre el nazismo. Es también la visión que sostiene a Legado a las Américas: las naciones de nuestro continente son herederas de la misma tradición civilizacional. Su defensa no es un acto de nostalgia, sino una necesidad estratégica para el siglo XXI.
4. Soberanía Nacional y Control Migratorio
Rubio defendió la soberanía de las naciones frente a las presiones de la globalización indiscriminada:
Tenemos que recuperar el control de nuestras fronteras nacionales, controlar quién y cuánta gente puede entrar en nuestros países. Esto no es una postura xenófoba ni de odio, sino un acto de soberanía nacional. No hacerlo no solo es abdicar de uno de nuestros deberes más básicos para con nuestro pueblo, sino también rendirnos ante algo que amenaza el tejido de nuestras sociedades.
No tenemos por qué abandonar el sistema de cooperación internacional que creamos ni desmantelar las instituciones globales del viejo orden que antaño construimos. Pero tenemos que reformarlas, que reconstruirlas.
Legado a las Américas defiende, en su Carta de Principios, la República y el Estado de Derecho como garantes de las libertades civiles. La soberanía nacional no es contraria a la cooperación internacional, pero debe ser su fundamento, no su víctima.
5. La reforma de las Instituciones Globales
El Secretario de Estado señaló las limitaciones de las Naciones Unidas ante los grandes desafíos actuales, afirmando que, a día de hoy, la organización no ha ofrecido respuestas ni ha desempeñado un papel significativo en los asuntos más acuciantes del mundo.
Coincidimos en que las instituciones internacionales requieren una reforma profunda para responder a las realidades del siglo XXI. Su legitimidad dependerá de su capacidad de servir genuinamente a la paz, la justicia y la soberanía de los pueblos, y no a las agendas de burocracias alejadas de los ciudadanos.
6. La Renovación de la Alianza Transatlántica
Frente a quienes especulaban sobre una ruptura entre Estados Unidos y Europa, Rubio expresó con claridad la aspiración de renovar esa alianza:
No buscamos separar, sino recuperar una vieja amistad y renovar la mejor civilización en la historia de la humanidad. Lo que queremos es una alianza rejuvenecida que reconozca que lo que aflige a nuestras sociedades no son solo malas políticas, sino un malestar nacido de la complacencia y la desesperanza.
Rubio recordó cómo juntos se reconstruyó un continente destrozado por dos guerras mundiales, y cómo el Occidente libre acompañó a los valientes disidentes que lucharon contra la tiranía soviética. Esa historia compartida de sacrificio —desde Kapyong hasta Kandahar— no puede ser olvidada.
CONCLUSIÓN
Legado a las Américas, preocupado por el momento histórico que vive nuestro continente y el mundo, se siente reivindicado por la afirmación central del Secretario Rubio:
Somos parte de una civilización: la occidental. Estamos unidos por los vínculos más hondos que cualquier nación podría compartir.
Y no podemos cerrar esta declaración sin recordar las palabras del presidente Ronald Reagan, cuyo espíritu resuena en el discurso de Rubio y en la misión de nuestro movimiento:
La lucha por el mundo nunca será decidida por bombas o cohetes, ejércitos o poder militar. La verdadera crisis que enfrentamos hoy es espiritual; en su raíz, es una prueba de voluntad moral y de fe.
RONALD REAGAN
Esa es la lucha que hemos asumido. No es el momento de cruzarnos de brazos. Hacemos un llamamiento a todos los hombres y mujeres de nuestro continente que comparten esta visión a trabajar juntos por un reavivamiento ético y cívico que devuelva a nuestras naciones la fortaleza espiritual, la libertad y la dignidad que merecen.
Legado a las Américas
Movimiento continental de conciencia cívica y ética
Febrero de 2026
